Sábado 22, 03:26 am., voy por el tercer whisky y me puse a pensar (increíbles las cosas que provoca el alcohol) en, qué carajo estoy haciendo aquí encerrado…???
Tal vez en algún momento de la noche se me cruzó por la cabeza: “hace un frío de cagarse, mejor me quedo aquí haciendo huevo, total...”
Ja ¿¿“total…”?? total, qué???, total ya no te importa lo que pasa afuera…? total ya estás viejo para salir a tomar un poco de frío sólo para divertirte??? total ya estás acostumbrado a pasar las noches sin hacer nada???
Tal vez lo primero… o lo segundo... no, no... lo tercero… o todos juntos… o habrá algo más… si, tal vez, sea eso…
… tal vez ya no quiero pasar noches, días, vida, con quien no me interesa pasarla, tal vez ya solo quiero estar con quien realmente me gusta, con quien/es me siento (y me hace/n sentir) bien… pero… (siempre hay un “pero”)…
Mejor dejo de pensar… terminaría siendo una muy mala noche.
Me acomodo en mi sillón favorito. Aunque aquí adentro la temperatura es cálida, no puedo sacarme el frío de encima (será solo el invierno?). Tengo la luz apagada, el quinto whisky en la mano y sólo se ve el resplandor de mi cigarrillo (si, sigo fumando demasiado, aunque ya me lo prohibieron)…
Cierro los ojos. Recapitulo la jornada...
¿Qué he hecho hoy?...
Esperá, antes mejor pongo música (si... son temas que he pirateado despiadadamente)...
Subo el volumen...
Perdoná, no puedo escucharte...
Ah, si, qué carajo he hecho hoy?...
Bien voy a decírtelo...
He tenido que saludar, por cortesía a quien no quiero preguntar qué tal le va porque no me interesa su respuesta...
He lamentado haber concedido un saludo a quien hace una semana no quería saber de mi...
He negado un favor a un amigo y sin embargo, he fingido alegrarme estrechando la mano a un hipócrita al que no trago...
Me pregunto por qué he gritado esta mañana en el trabajo a los que tengo a mi cargo, cuando el que cometió un error tan solo fui yo (quisiera suponer que fue el hecho de haber tenido que trabajar un sábado, pero lo dudo)...
He tenido que poner cara de idiota al encontrarme con un familiar del que no tengo la más puta idea de en qué “rama” de mi árbol genealógico se encuentra...
Por el contrario, he optado por no llamar a quienes me importan, a quienes me hacen sentir bien… lógicamente y sobre todo, decidí (por milésima vez) no llamarla… si, si, ya sé que no sabe lo que siento por ella, tal vez pueda imaginárselo ya que se refleja en mis ojos cuando la miro, en los balbuceos incoherentes que digo cuando le hablo… pero nunca se lo he dicho…
Huy… pero qué boludo!!!… y encima me pregunto “qué carajo estoy haciendo aquí encerrado…”
Ya es tarde, pero mañana los llamo… no quiero pasar otro día, otra noche “encerrado”… pero a ella no, no podría sólo llamarla sin decirle que la... que ella... que yo... que nosotros…
Perdón, no, no es miedo a decirle que muero por ella… quizás miedo a saber que muero por nada…
D.

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